Eric Schmidt advirtió a los jóvenes universitarios que la IA lo cambiará todo. Respuesta de los universitarios: abuchearle

En las graduaciones universitarias de Estados Unidos hay algo en común este año: gurús hablando de cómo la IA va a transformar los trabajos
Hay otra cosa en común: estudiantes que se van a enfrentar a un clima laboral incierto abucheando a esos gurús
TECNOLOGIA21/05/2026

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Estamos viviendo un momento curioso en el día a día tecnológico. Bueno, en muchísimos aspectos, realmente, pero evidentemente la inteligencia artificial es algo que acapara buena parte de la conversación y parece que no hay medias tintas. U optimismo salvaje sobre lo buena que es esta tecnología para la humanidad (para los pocos que se están haciendo de oro, más bien) o crítica y oposición.

Porque mientras las Big Tech y los gurús tecnológicos evangelizan sobre las bondades de la IA, cada vez hay más que se oponen a esta tecnología y a la glotona infraestructura que necesita para funcionar. Y nada representa tan bien esa dualidad como el sonoro abucheo que Eric Schmidt, exCEO de Google, se ha llevado cuando hablaba sobre la IA en el discurso de graduación en una universidad.

El discurso de Schmidt. En las grandes universidades estadounidenses es común que inviten a personalidades para dar el discurso de graduación y, en la de Arizona, el elegido fue multimillonario Eric Schmidt que comandó Google y Alphabet.

Subió a la palestra y, ante 10.000 estudiantes, dio un discurso que abordó varios temas, pero que se centró en el impacto de la tecnología moderna en la sociedad.

El pasado diciembre, la revista Time seleccionó a su persona del año para 2025. Y esta vez, fueron los arquitectos de la inteligencia artificial. Así que hoy nos encontramos al borde de otra transformación tecnológica. Una que será más grande, más rápida y de mayor impacto que lo que vino antes. Afectará a cada profesión, cada aula, cada hospital, cada laboratorio, a cada persona y a cada relación que tengan.
Sé lo que muchos de ustedes están sintiendo al respecto. Puedo escucharlos. Hay un miedo. Hay un miedo en su generación de que el futuro ya haya sido escrito. De que las máquinas ya vienen. De que los empleos se están evaporando. De que el clima se está destruyendo. De que la política está fracturada. Y de que están heredando un desastre que ustedes no crearon. Y entiendo ese miedo. Es racional. Y se amplifica cada día por las plataformas de redes sociales con algoritmos que han aprendido con gran precisión que el miedo genera clics y que la ansiedad impulsa el compromiso.
Pero quiero decirles algo esta noche de la manera más clara posible. Hablar del futuro como si ya hubiera sido decidido es renunciar a la única cosa que realmente importa. Están renunciando a su capacidad de actuar. El futuro no llega simplemente. Se construye en laboratorios, en dormitorios universitarios, en empresas emergentes, en las aulas, en las legislaturas. Y las personas que lo construirán serán ustedes y personas como ustedes. 

El abucheo a Schmidt. Dependiendo de si estás en la parte más optimista o en la más crítica con la situación actual de la inteligencia artificial, imaginarás los fragmentos en los que el público pudo reaccionar al discurso, pero hay algo claro: a los graduados no parece gustarles que les recuerden el mundo que están heredando, que una tecnología que dista de ser perfecta vaya a impactar en todos los aspectos de la sociedad (ya lo esté haciendo, de hecho) y que, con cierta hipocresía, se eche la culpa a los algoritmos de las redes sociales que sirven como altavoz de ciertas corrientes de pensamiento.

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